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viernes, 23 de agosto de 2013

Qué bonito

Qué bonito el mar, con sus pateras

Qué bonitas las viudas, a las que no se les ha muerto el marido

Qué bonita la hoja en blanco, si al fondo suena 'lucha de gigantes'

Qué bonito el veraneo, con sus descoloridos platos combinados

Qué bonito el cielo, cuando se te cae encima

Qué bonitas las inspiraciones, con sus espiraciones

Qué bonitos los recuerdos, sobre las cosas futuras

Qué bonitas las novelas, si se les quita el argumento

Qué bonitos los problemas de la gente sin problemas

Qué bonitos los impacientes, cuando se les echa el tiempo encima

Qué bonitos los contertulios de verano, si son el eco de tu alma

Qué bonito distinguir el que uno es del que uno piensa que es, del que uno quiere ser y, sobre todo, del que los demás piensan que es uno.


martes, 31 de julio de 2012

Se trata de las vacaciones

Puestos a irnos de vacaciones, en breve, nada mejor que dejar escrita una música al estilo de Sabina, con respeto, pero para que le pongas tu letra preferida; la de Paquito el chocolatero, por ejemplo. O la de la letanía que mejor te sepas. O para que cantes en alto tu réquiem de cabecera.

En definitiva, se trata de decir gilipolleces. Se trata de rascarse bien las pelotas. Se trata de abrocharse mal la bragueta. Se trata de romper con el futuro. Se trata de bostezar sin disimulo. Se trata de cambiarse de chaqueta. Se trata de escribir lo que te salga. Se trata de releer lo ya leído. Se trata de cobrar por no hacer nada. Se trata de apuntar bien la manguera. Se trata de pincharse en cada culo. Se trata de otear las cercanías.

Más o menos, ¿no?

lunes, 1 de agosto de 2011

Qué bonita la vuelta a Madrid

Y qué bonito el mar, con sus pateras.
Y qué bonito el cielo, con su agujero de ozono.
Y qué bonito el sol, a 40º + IVA.
Y qué bonito el sí quiero, cuando no puedo.
Y qué bonito del norte, con su tomate encebollado.
Y qué bonito el tren, para tirarse en marcha.
Y qué bonita la magia, cuando se ve el truco.
Y qué bonitas las verdades, cuando pierdes las amistades.
Y qué bonitas las rosas, cuando tienen espinas.
Y que bonitas las oportunidades, cuando se pierden.
Y qué bonito el humor, con su color negro.

martes, 14 de junio de 2011

Confesiones, contextos y otras derivaciones epistolares

Si tu amante siempre te recoge a la salida del altar. Si crees que tienes soluciones contra la felicidad eterna. Si necesitas recomprar tu alma al diablo. Si ahora piensas que los reyes magos son Isabel y Fernando. Si necesitas amor para usar y tirar. Si se te junta todo y te quedas con nada. Si prefieres que las cosas te salgan a la segunda. Si no duermes soñando con los efectos del alcohol. Si la principal misión de tu vida es que te parezca aburrida. Si necesitas pastillas contra la razón. Si tú también crees que lo más difícil está por llegar. Si te das cuenta ahora que no hacías caso de los consejos y ahora ya nadie te los da. Si sólo te confiesas cuando no has pecado. Si crees que un clavo se saca con un buen clavo. Si no tienes ganas ni para dejar de pensar. Si ya no entiendes ni las instrucciones de la lavadora. Si quieres largarte y no sabes dónde. Si tu armario está lleno de desperfectos. Si alguien nos dijo que no se podía hacer lo que queríamos hacer. Si echas de menos las tertulias en la puerta de los baños de los bares. Si te consuela consolarte. Si no te enteras ni de la misa, ni de la media. Si no has escuchado ni media misa desde hace media vida. Si tienes cosas que contar y sólo encuentras un buzón de voz a mano. Si crees que el jardín de las dudas es la respuesta. Si te apetece subir al infierno a pegar cuatro gritos. Si tu hora siempre está por llegar. Si todos esperan tu fracaso estelar. Si las canciones del Vega no te cantan al oído. Si nunca has sabido vivir sin trabajar. Si tus colegas siempre te sacan dos cubatas de ventaja. Si lo que te gusta es el exilio interior. Si te haces trampas al solitario. Si no recuerdas cómo eras antes de empezar las cosas por el final. Si piensas que la solución es el problema. Si crees que es insoportable ahogarte sin penas. Si sólo te preocupan los problemas de la gente sin problemas.

Y si no entiendes cómo has conseguido leer este texto hasta el final: Recuerda que hay cosas que no vale la pena recordar.

jueves, 6 de enero de 2011

Amanece que no es poco