martes, 14 de junio de 2011

Confesiones, contextos y otras derivaciones epistolares

Si tu amante siempre te recoge a la salida del altar. Si crees que tienes soluciones contra la felicidad eterna. Si necesitas recomprar tu alma al diablo. Si ahora piensas que los reyes magos son Isabel y Fernando. Si necesitas amor para usar y tirar. Si se te junta todo y te quedas con nada. Si prefieres que las cosas te salgan a la segunda. Si no duermes soñando con los efectos del alcohol. Si la principal misión de tu vida es que te parezca aburrida. Si necesitas pastillas contra la razón. Si tú también crees que lo más difícil está por llegar. Si te das cuenta ahora que no hacías caso de los consejos y ahora ya nadie te los da. Si sólo te confiesas cuando no has pecado. Si crees que un clavo se saca con un buen clavo. Si no tienes ganas ni para dejar de pensar. Si ya no entiendes ni las instrucciones de la lavadora. Si quieres largarte y no sabes dónde. Si tu armario está lleno de desperfectos. Si alguien nos dijo que no se podía hacer lo que queríamos hacer. Si echas de menos las tertulias en la puerta de los baños de los bares. Si te consuela consolarte. Si no te enteras ni de la misa, ni de la media. Si no has escuchado ni media misa desde hace media vida. Si tienes cosas que contar y sólo encuentras un buzón de voz a mano. Si crees que el jardín de las dudas es la respuesta. Si te apetece subir al infierno a pegar cuatro gritos. Si tu hora siempre está por llegar. Si todos esperan tu fracaso estelar. Si las canciones del Vega no te cantan al oído. Si nunca has sabido vivir sin trabajar. Si tus colegas siempre te sacan dos cubatas de ventaja. Si lo que te gusta es el exilio interior. Si te haces trampas al solitario. Si no recuerdas cómo eras antes de empezar las cosas por el final. Si piensas que la solución es el problema. Si crees que es insoportable ahogarte sin penas. Si sólo te preocupan los problemas de la gente sin problemas.

Y si no entiendes cómo has conseguido leer este texto hasta el final: Recuerda que hay cosas que no vale la pena recordar.

lunes, 13 de junio de 2011

Nos vamos de boda

A veces me pasa como a los jugadores de verdad, que cuando ganan mucho, siempre les parece poco, y cuando pierden poco, nunca les parece mucho. Debe ser porque a mí me gusta mucho el juego. El de las palabras y el de los dineros. Por eso a veces hago juegos malos con palabras buenas, aunque no gane nada con ello. Y por eso todas las veces que pierdo, siempre me juego nada.

Hoy el post es como un pequeño juego. Se trata de romper la semana en dos. La primera parte será algo más larga y responsable; me apretará bastante más el cuello y pondré cara de que me interesa mucho lo mucho que ganan otros, sobre todo a los que les aprieta el cuello más que a mí.

Incluso me permitiré a mí mismo participar en alguna discusión sobre el espíritu de alguna nueva regulación. Si es a vida o muerte, mejor. Hasta ahí todo normal, como cualquier semana con clase de inglés.

Pero cuando me afloje definitivamente el nudo de la corbata y por el altavoz se oiga el ‘viajeros al tren’, con solo apretar el detonador del gas de la risa ya nadie podrá sacar de mi boca ni un sólo drama de los de diario.

Entonces, cuando en la boda de Nandín empine el primer trago de blended, cuando una y otra vez repita el 'sí quiero' a la siguiente ronda, y cuando a mi diestra y a mi siniestra me acompañen dos de los más grandes exs que ha dado la faz de la luna, entonces, y solo entonces, me trasladaré al trozo de cielo que tengo reservado cuando mi tren viaja con vistas al mar.

Nos vemos en la cancha, crackssssssss

domingo, 12 de junio de 2011

Poema para Antonio Vega de Joaquín Lera

Delgado como un papel de fumar
Se le ve pasar por las calles del viejo Madrid
¿No lo véis?
Sigue allí. En el sitio de su recreo.
Entonando canciones inmortales.
Hay flores que nunca se marchitan
Y Antonios que habitan en los tejados
Ajenos al bullicio y los embistes del ocaso
Convirtiendo las cenizas en poemas
Las palabras en regalos.
Bajo lluvia de guitarras que lloran ausencias que nunca partieron.
Simplemente se fueron de viaje a la isla de los sueños
Invitados por John Lennon.
¿No lo véis? ¿Quién está muerto?


Joaquín Lera

(De ‘Rosas de arena’, en preparación, Colección Poética Digital, ANG Libros/Colectivo La Latina)

lunes, 30 de mayo de 2011

Marina d’Or

Este lunes, 30 de mayo de 2011, se disfraza de domingo, de feliz cuarentena. Es un día especial, con huella, con ceremonia. Porque, aunque salga el sol como siempre, sus rayos apuntan especialmente a alguien. Y por eso ahora se me amontonan en la mente los recuerdos de cuando yo estaba a punto de cumplir cuarenta años. De eso hace ya más de un año.

Aquéllos no son días como los demás. Supongo que sea porque recuerdas todas las cosas que te quedan por vivir y te entra cierta prisa vital. O quizá sea porque recuerdas algunos antecedentes familiares y personales ya vividos, o fraternales signos de amistad que te faltan, o síntomas superados de algún viejo desafío. Y aunque el saldo sea netamente ‘seropositivo’, a uno le suena toda su música a una especie de reyes magos y carbón.

Pero entonces alguien se acuerda de ti y te escribe en voz alta un autorretrato dedicado, y además te dice que eres parte importante de su vida. Y que la tuya es una amistad como hecha de nubes, como una emotiva balada del Vega, de ésas que recibes en cómodos plazos cuando más la necesitas.

Como hoy, el día que llega el turno de oficio para los cuarenta de Marina. La MVP de la 9/97 del caserón de Cibeles. La infalible madrina de la farsa que nos da de comer y que nos unió ya hace años en bienaventurada amistad.

Y la Lombardero ha llegado hasta aquí con su invisible hoja de servicios inmaculada. Porque ella nunca se acuerda de traicionar a nadie. Porque está condenada a ser decente. Y porque sigue luciendo la misma buena estrella que la chica ‘osma’ que yo conocí.

Incluso, cuando a veces le da por defiender amistades indefendibles, lo hace sólo por temor al eco que queda cuando llamas a las cosas por su nombre. Y porque es de las personas que prefieren las historias con final feliz.

Por eso, si yo os mostrara el semblante de la Marina que se deja ver, sentiríais un derroche de rectitud en defensa propia; sentiríais una lucha permanente en favor de las utopías más rutinarias; y sentiríais el fragor de la batalla contra lo más injusto del mundo. Porque la injusticia, ante ella, pierde todas sus coartadas.

Y, siendo yo justo, os diré que fue precisamente ella quien me llevó la primera noche ‘al Penta a escuchar’; vivíamos entonces en plena resaca de la movida madrileña y, seguramente por eso, las primeras canciones de las que se acuerda hoy siguen siendo las últimas que aprendió entonces.

A nuestra Marina no le gusta escurrir los bultos, y siempre prefiere saludar de refilón la notoriedad. Y eso que, en días de estreno, sabe sobreponerse al temblor del hilo de su voz para dar espléndidas clases sobre el debe y el haber; y lo hace por vocación y gusto, aunque ella prefiera cobijarse en el vil metal.

Y es de las personas que nunca se acostumbra a vivir sin esfuerzo propio; quizá por eso en su mano izquierda siempre guarda escondido un impreso de trabajo para surcar los mares de algún nuevo organismo internacional lejano, pero su maleta va cargada del aliento de tantos amigos que al final acaba pesándole la decisión casi tanto como lo que ella vale.

En ocasiones la fuerza de la gravedad le hace deshojar la media margarita de su vida; e imagino el miedo que siente a que venga otra vez el lobo del quizá. Por eso no para de mirar al cielo para intentar tapar algunos agujeros de su rastro.

Y yo estoy seguro que acabará encontrando ese lugar seguro donde ir a parar, para olvidarse de tener miedo, para que la noria gire en el sentido correcto, y para terminar de cruzar de par a impar los confines de la felicidad.

Muchas felicidades, Marina, te deseo siempre lo mejor de lo mejor, y aprovecho esta redonda ocasión para recordarte que la más preciada página de tu vida, ésa en la que aparecemos tus amigos, no está por escribir.

domingo, 29 de mayo de 2011

La cuarta

Guardiola

Messi es el mejor jugador que he visto y el mejor que voy a ver. Tenemos jugadores muy buenos y podemos competir bien, pero él nos da el salto de calidad. Messi es único e irrepetible. Esperemos que Leo no se aburra y el club le dé los jugadores adecuados para rodearle y siga con una vida personal equilibrada.

Alex Ferguson

Quiero felicitar al Barça por el trofeo, porque son los justos vencedores. Nunca nadie nos había dado una paliza así.

Cristiano

Coentrao es fortísimo y polivalente.

Yo

Las cosas pequeñas tienen su importancia. Y, cuando faltan, es por lo que una persona se suele echar a perder.

La cuarta champions del Barça es una cosa pequeña, pero yo me creo que es grande.

Y por eso ahora estoy feliz. Porque, como decía el ruso más universal, es más feliz el que sabe engañarse mejor.







sábado, 28 de mayo de 2011

A repetir la historia


Hoy es el día de los héroes en calzoncillos. El día de los sueños.

Por eso no vengo cargado de renglones, sino de sueños. Y siento algo de miedo, es verdad. Pero me aferro al espíritu que un día de hace 19 años hizo que las cosas cambiaran. También en Wembley. Porque hoy recuerdo sólo las cosas que vale la pena recordar.

Y espero la final intentando tener paciencia, pero impacientándome a cada segundo. Como un señor normal.

Es un día de tregua que se mete entre el placer y el dolor. Y como yo estoy negado para lo sobrenatural y la trascendencia, me sentaré en la inopia de mi sillón ball para encomendarme a mis héroes en gayumbos preferidos.

Que caiga la cuarta.

jueves, 12 de mayo de 2011

Dos años sin Antonio Vega


Este es un blog donde no hace falta fingir demasiado. Con lo justo vale. Y por eso las emociones siguen estando permitidas. De momento. Ahora sólo falta transformarlas en palabras.

Porque el mismo día en el que mucha gente celebra su cumpleaños, el 12 de mayo, a otros nos da por celebrar una macabra onomástica. En realidad no es un festejo. Se parece más a una necrológica dulce, a una fecha ‘mortal y rosa’. Es como un día tristemente feliz, de sol frío.

Y es así por lo que se esconde detrás del dolor de una pérdida, pero dulce a la vez por lo que te sobra al recordar aquellos buenos momentos que te pasabas ‘vegando’. Solo y en compañía de otros.

Antonio Vega Tallés murió a los 51 años un día como hoy de hace ya dos años; y yo podría haberme olvidado; o podría escudarme en la falta de tiempo, o podría limitarme a mirar hacia el cielo desde el purgatorio.

Pero es que la muerte sólo tiene importancia para los que seguimos vivos. Y por eso pienso celebrar este día el resto de mi vida, a mi manera, reviviendo lo vivido, escuchando las viejas nanas del chico triste y solitario, y derramando en su memoria algunas letras como las de antes.

Así me parece que el lamento por su ausencia se transforma temporalmente en su misma presencia. Es como si al reescribirle me proporcionara una calma con forma de ronda celestial. Quizá sea sólo una manera egoísta de intentar embellecer mi mundo. O quizá sea porque escribir es precisamente como no estar en el mundo.

Pero la única realidad es que el Vega se nos fue, y lo hizo avisando, a plena luz del día; y con su marcha nos dejó un profundo rastro, todo un escaparate de sueños por cumplir. Sueños que también valen de guía para los recién llegados, pero que para los de siempre constituyen una banda sonora con letra de himno generacional.

Es verdad que la vida de Antonio era incompatible con la vida; es verdad que se dedicó a vivirla sin sentido práctico, a la espera de la hora decisiva, sin pretensiones de inmortalidad. Pero, seguramente por eso, infinidad de veces consiguió meter la eternidad en el espacio de un pentagrama, en composiciones que carecían de pudor para contar la desgracia, sin llevar la sensibilidad hasta la sensiblería.

También es verdad que, al apagarse la música, acostumbraba a no admirarse, y entonces solía aparecer su parte más atormentada. Incluso, cuanto más alto se escuchaba el rumor de los halagos de sus seguidores, con más fuerza los juzgaba como malentendidos.

Por eso hoy resucito el viejo tópico de quedarme sólo con su voz entre otras mil, con su sentimiento y con las melodías de desesperación que nos hacen entender mejor el mundo. Porque la finalidad de las canciones no es forzar que las cosas te salgan bien, sino que te suenen a alguna verdad conocida.

Y hoy, como cada 12 de mayo, vuelvo a gritar, para poder sentir su soledad, para seguir tatareando en paz las mismas canciones de siempre, ésas que compuso sin aspiraciones de moda. Y me conformo con recibir como respuesta un atronador silencio en forma de buenos recuerdos.

Dicen que a veces el dolor se equivoca de persona. Yo no sé si es mentira o simplemente no es verdad, pero a mí me suena muy bien para el caso del Vega, y como además me encanta el eco de las palabras que no tienen eco, vuelvo a dar mi brazo a torcer cuando se trata de rimas que no riman, de las que te invitan a descubrir alguna verdad por ti mismo.

Y, aunque supiera, este recuerdo al Vega no lo traduciría jamás a versos, porque el reflejo que me dejan sus canciones ya se parece por sí solo a los más grandes poemas de desamor.

Hasta otra, maestro.

SiempreVega

sábado, 7 de mayo de 2011

A Seve

Hoy las portadas de los periódicos despiden al inventor del golf en España, que se nos ha ido para siempre a los 54 años de edad. Demasiado pronto. Como todo lo que hizo en su vida.

Decir que fue un genio duele por utilizar el pasado. Pero es que lo fue. Y por eso es casi imposible exagerar su palmarés y sus éxitos y, sobre todo, lo que significa su figura en el deporte mundial.

Seve era un hombre con una aptitud extraordinaria para jugar al golf, para crear, para inventar cosas atado a unos palos, dotado con un talento nato para hacer volar los sueños de mucha gente siguiendo la trayectoria de una pequeña pelota.

Incluso las ventajas físicas tampoco escaseaban en él, y contagiaba su fuerza, sus ganas y su ímpetu, con un amor propio que no resistía comparación alguna.

Dicho así suena una vida insignificante, intrascendente. Incluso privilegiada. Y quizá por eso el genio de Seve, en ocasiones, era percibido por alguna gente como mal genio, seguramente porque su forma de ser te empequeñecía, y porque lo que realmente intimida a las personas es lo que se aparta de lo normal, de lo cotidiano.

Pero es que el gran Seve había salido también de la nada, se había abierto camino él solo, a empellones. A base de repetir golpes. A base de ilusión. Creyendo en la estética del trabajo antes incluso que en la del juego.

Y, sin embargo, por debajo de su envoltura genial, incluso por encima de ella, aparecía siempre su capacidad de esfuerzo, su honrada fuerza de voluntad y su constante sentido del trabajo, virtudes éstas que no suelen caer del cielo, pero que tanta envidia provocan a quien no las pone en práctica.

Y así ha sido hasta el final. Hasta el día de su muerte. Tras más de dos años de lucha contra dos tumores con forma de pelota de golf que se instalaron en su cerebro.

Se nos ha ido un tipo diferente, un cántabro respirado por los cuatro costados del mundo. Y ahora lloramos a mares su marcha. Descansa en paz, campeón.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Gastelo



Antes de escuchar este directo de Gastelo, comprueba que tengas abrochado el único botón que te queda de la camisa. O del pantalón. Luego piensa en algo razonable que te haya pasado hoy, pero que no tenga que ver con el Barça-Madrid. Por último, antes de darle al play, piensa si prefieres el fondo o la forma de las cosas. Y yo te pregunto, ¿qué es, en el fondo, la forma?

martes, 3 de mayo de 2011

A Wembley...como en el 92



Lo del corro de la sardana al final, lamentable. De pueblo. Me recordó al barça del 86 cuando pasó a la final ganando al Goteborg y luego la perdió. Pensé que se había superado ya esa etapa de celebrar una semi como si fuera un título.

Y lo del pasillo del cuerpo técnico a los jugadores, de película de buenos. Si se pierde la final, recordaré esta paletada.

Por cierto, le pido una cosa al 9 de España. Que marque el 1-0 de la final. Para eso se le fichó. Como hizo Etoo en las dos últimas. Y sin tanto abrazo.



Otro brazo.