sábado, 13 de febrero de 2016

¡Pobre Sinisterra!


El pasado sábado 6 de febrero de 2016, víspera del 99 cumpleaños de la matriarca de la familia, Asunción Tárrago Córcoles, un grupo de 3 personas, seres humanos para más señas, se disfrazaron de exinspectores del Banco de Ex-paña, para intentar dar con la pista del falsificador más importante de los últimos 99 años, José Vicente Sinisterra Gago, capo de la banda organizada Sinisterra luminosa, perseguido durante décadas por la interpol, y acusado de arrogarse descubrimientos de pasodobles inéditos y de sustitución indebida de psiquiatras ilustres.

El soplo de uno de nuestros más fieles colaboradores, también exinspector del Banco de Ex-paña, ahora dedicado 10 horas al día a leer regulación financiera y, por las tardes, a doblar ropa en unos grandes almacenes, nos llevó hasta la Plaza de Las Ventas en Madrid, 12 de la mañana, donde Sinisterra impartiría una conferencia en la que intentaría volver a redescubrirle al gran público, por enésima ocasión, la autoría del pasodoble ¡Pobre Joselito!

Un miembro de la organización Sinisterra luminosa intentó abortar nuestro plan, cortándonos violentamente el paso en el albero de Las Ventas, ya próximos a la Sala Bienvenida, haciéndonos creer que nuestros relojes debían atrasarse 30’, todo ello con el objetivo de facilitar que Sinisterra se disfrazara de descubridor de pasodobles inéditos, consiguiera creerse y hacer creer que era un psiquiatra ilustre, y huyera acto seguido hacia su escondite en el hemisferio izquierdo de su cerebro, todo ello mientras nosotros nos tomábamos un desayuno sin diamantes en la cafetería Los Timbales.

Afortunadamente el Dr. Google hizo que nuestros relojes marcaran la hora correcta a la hora de la verdad, las 12 horas del sábado 6 de febrero, y así pudimos constatar en primera persona del plural, y en presencia de un desnutrido grupo de unos 200 jóvenes aficionados a la fiesta, cómo Sinisterra mencionaba, dentro del hemisferio izquierdo de su cerebro, el nombre de Salvador Arias Nieto como descubridor del texto completo de un pasodoble que José María de Cossío, "El Infalible", confundió con unas quintillas de ciego.

Sin embargo, como el propio Sinisterra explicó durante la conferencia, y debido a los insondables circuitos que conforman el cerebro humano, esta mención no llegó al hemisferio derecho de su cerebro, y tampoco pudo ser escuchada por ninguno de los asistentes allí congregados y, por tanto, nadie, excepto él, su hemisferio izquierdo y su súper yo, pudieron escuchar y atribuir a Salvador Arias Nieto el mérito del descubrimiento del pasodoble inédito ¡Pobre Joselito!, dedicado al torero José Gómez Ortega 'Gallito', muerto en Talavera de Reina el 16 de mayo de 1920, y que, desde el pasado sábado ya se conoce en los hemisferios derechos del cerebro con el nombre de ¡Pobre Sinisterra!




domingo, 11 de octubre de 2015

45 Ris

Es automático. Como los fines de año. Como los ochos de octubres de verano. Es llano y es esdrújulo. Como una explicación que no explica nada. Como un renglón torcido de 2. Es como el tiovivo de Frankfurt. Como un clavo que no saca otro clavo. Como la otra tarde de Los Secretos. Es igual que antes pero que esta vez llega un poco después. Es como recordar en sueños la semana que viene. Como una especie de confín que no tiene fin. Es como un folletín sin paraíso. Como la cápsulas de café de verde en cuando. Como rendirse con todas tus fuerzas. Es como el color gris cuando se pone encima del mar. Como encontrar lo puro mezclado.


Puede que no me entiendas nada. O puede que no quieras. Puede que sea la forma sobre el fondo. Puede que sea 'Su día libre', Quique. Puede que sean 'Noticias del norte', César. O puede que sea sólo una manera de celebrar tu cumple, Ri, y puede que a mí este año todas tus primaveras juntas me suenen a 45 'holas' del mar. 

Vale, pues apúntame en mi SREP un check in por haber cumplido tarde, y yo te apunto un check out porque tú has cumplido también.

Ah!, y por si se te ha olvidado ya la contabilidad, te deseo que cumplas muchos muchos más. Por lo menos otros tantos como yo. Ome no. Nos ha godido.

Puertas abiertas a un año más, SiempreVega, tu voz entre otras mil.

SAR

sábado, 5 de septiembre de 2015

Pues anda que tú


Ella se broncea con un sol de injusticia. Él esdrújula tras esdrújula. Ella se va al futuro disfrazada de incógnito. Él vuelve del pasado en olor de multitud. Ella escribe adiós con renglones torcidos. Él leyó a Torcuato sin los renglones de ningún dios. Ella no lee porque sueña con Hiroshima. Él escribe para desengancharse de Nagasaki. Ella sonríe sólo por dentro. Él echa de menos por fuera. Ella no quiere sofá con leche. Él brinda por ello, oye. Ella pregunta por el mar. Él responde hecho un mar de lágrimas. Ella dice ‘levántate y anda’. Él responde ‘pues anda que tú, y no se le levanta’. Ella no sabe qué es ‘el fulgor de África’. Él se emborracha con el Umbral más vivo.

viernes, 10 de julio de 2015

Y a mí qué me cuentas

Él toma champán sin burbujas. Ella se va de vacaciones al PAU Gasol de sus sueños. Él odia la libertad de la estatua de la libertad. Ella toma hamburguesas sin pan y con doble de  amor. Él se hace giras por Soria y se forra. Ella es mulata de piel blanca. Él se bebe los tragos sin sospechar. Ella se divorcia cada fin de semana. Él se casa cada mes bisiesto. Ella escucha que todo pasa y pasa de todo. Él lee el Ulises de Joyce como si fuera un Homero cualquiera. Ella dice hola y él no dice adiós. Ella se acuesta de día y a él se le levanta de noche. Ella se pinta las canas sin color. Él escribe poesías de un país lejano. Ella verso a verso. Él beso a beso. Ella descree en dios. Él cree en los márgenes del mundo. Ella llena su vida de vacío. Él vacía su vida llena. Él encuentra el imperdible y olvida sus recuerdos. Él cree en el barómetro del CID, después de muerto    

miércoles, 8 de octubre de 2014

De verde en cuando

'Roqueros que regresan del pasado, sin canciones nuevas'. ¿Te suena? Y encima ya sólo podemos descohonarnos muy de verde en cuando. Porque ahora lo que toca es ir y venir, entrar y salir, subir y bajar. 'Nadie dijo que esto fuera fácil. Nadie dijo que lo fuera'. ¿Te suena?

Porque ahora en el medio de todo están las plantillas, y los trenes de ida sin destino, y los destinos sin trenes de vuelta, y el SREP con el IAC, y los aeropuertos del norte en los márgenes del mundo. Y los objetivos..... ¿Los objetivos? Sí, los objetivos, tía. ¿Pero acaso usted tiene objetivos? No sé, estoy hecha un lío, sobre todo con el inglés. Es que es muy fuerte, tía. Y que lo digas.

Pero es que he leído en la revista de anarosa que sin objetivos puede usted llegar a alguna parte, pero más tarde quizá se pregunte, ¿y qué cohones hago yo aquí si mi mejor parte está en otra parte? Pues eso, ir y venir, entrar y salir, subir y bajar.

Cada vez te entiendo menos, SAR, con Juancar me entendía mejor. Menos mal que ya casi no escribes. ¡Pues es una pena, até! Mira, para quitarte las penas apunta esta frase para el calendario 2015: ‘la vida es casi y es apenas’. La dijo G. Diego. ¡Hombre! ¿El Tutor? No, ese no, ese ahora es cabecera de filiales y tampoco escribe nada, sólo correazos y ajustazos; me refiero al otro, al poeta de Cantabria, el que escribió 'la penúltima'. ¡Ah! En ese caso..... espera que lo piense….. pues sigue siendo una pena. ¡Y que lo digas, tía! Será que nuestro destino es también nuestra ración, a veces es también nuestra razón, ¡y a cada uno la suya!, Vega, 80/88.

Pero es que a la Ro y a la Ri le caen 44 poderosas razones a casi dos mil kilómetros, y yo me comprometí a mandar contra reembolso una felicitación y dos enhorabuenas, una por Lapido y otra por Quique, 'una por mejilla'

Y al ponerme a escribir me he acordado de la época en la que yo escribía sobre dramas y caballeros. Y me he quedado en blanco. Y creo que sólo podré cumplir mi promesa con la ayuda del Vega. A ver si te suena esto: ‘Ocho letras, realidad, dura para masticar’. ¿Pero esa no es del García Vega? Sí, ésa es del primo, del que hacía el primo, lo de ir y venir, entrar y salir, subir y bajar. Pero entonces nos daba igual, y hasta confundíamos Vega y García Vega. Y hasta estudiábamos ciencias sin saber que éramos de letras. Sí, pero es que entonces sonaba a todas horas el 80/88.

Venga, Vega, que me pierdo y, además, que ya es hora de revolver el café sin leche y el ansiolítico de naranja. Ro, que te escribo para desearte lo mejor de lo mejor y, por eso, junto a las 44 felicidades, adjunto mi más sincera enhorabuena. Tú ya me entiendes...

Aunque espera, porque si estuvieras en Madrid te regalaría el último de Luis Ramiro, para que escucharas la canción de Annie Hall, que es la leche, sin café, aunque estoy seguro que tú a cambio me traerías treinta cápsulas de café verde, de las que me traías de verde en cuando de no sé dónde, tan envueltas en papel de regalo, tan gerundio, tan callando a gritos.

‘Oyes’, y no te pongas melancólica por lo del café, que te conozco, que yo con las cápsulas del mercadona me arreglo, aunque sean una putamierda. Pero si te sientes extraña rodeada de iecas conocidos puedes releer 'el extranjero', de Camus, o 'la nausea', de Sartre, y con eso te vienes arriba, sí o sí. Y si no te funciona puedes acordarte de nosotros y ponerte alegre degratis, o puedes releer esta felicitación, pero de abajo arriba, así descubrirás que ECB y BCE es lo mismo, pero no es igual.

Muchas felicidades, Ri, y que cumplas muchos muchos muchos más. Por lo menos otros tantos como yo.

PD.: He escrito esto desde la nevera. Te cajas de ahorro. Qué fuerte, tía. ¿Qué diría Dylan?

sábado, 6 de septiembre de 2014

Me voy

Me voy. Pues ponte un corcho, macho. Me voy del Banco, tía. ¿De qué banco? Del único que se escribe con mayúsculas, idiota. ¿Y eso? Eso se llama irse, pero sin tener realmente todas las ganas de irse. Es como lo de la Lola Flores, el ‘si me queréis, irse’. Ya veo. ¿Pero si pudieras volver hacia atrás? Repetiría, no lo de la Flores, que me la fuma, sino lo de Osma, lo del verano azul en los inviernos el Caserón, lo del hotel, pero sin el hotel.

Repetiría los sudores de la Sala Europa antes de que llegaran los peregrinos de Europa, cuando discutíamos apasionadamente de cosas sobre las que no teníamos mucha idea, con pizarras invisibles y con maestros que no hablaban de los ríos de Europa, ni de los triángulos isósceles, ni de los acentos y las tildes, sino de la otra inspección, esa que nos ha llevado por delante.

Y repetiría lo del seguimiento, antes y después de las inspecciones. Y lo del Tutor, ¡qué grande!, y lo de sus males imaginarios, ¡que grandes! Y lo del Niño Maravillas, ¡qué maravilla!

Y lo de los buenos retos mezclado con los buenos ratos. Lo de las rotaciones y las traslaciones. Y lo del coste amortizado. Y, sobre todo, lo del alfabeto especial con el que se escribe el sentido del humor.

Pero sólo repetiría si fuera al lado de lo que queda de la 9/97. ¿Y qué queda? Pues queda mucho, en realidad queda lo único, el intangible. ¿El intangible de la IAS 38? Qué fuerte, tía, y a Dani sigue sin pagarle la ESCA. Le va a caer la del oso a Vivi como no reaccione.

Me tomaré un café para entender mi marcha, porque si no me tomo mi café sin leche y mi ansiolítico con sacarina por las mañanas, y por las tardes, no soy ni casado ni persona. Qué fuerte, tía. ¿Y cómo es ese intangible? Pues es raro, diferente, contradictorio más bien, por no decir agridulce, que es una mariconada de término, como los maricones que dicen tener dos cohones. Es más bien como un intangible tangible, de vida indefinida. Y no siempre tiene la misma forma, eso cuando la tiene. Y depende del momento, y del lugar, y de si te pilla subiendo o te pilla recién subido.

Depende del estado de ánimo del mundo, de tu mundo, y de la cirrosis y la sobredosis, de si acabas de releer Amarillo, de Romeo, o si te hubieras quedado prendado otra vez del Crimen y del Castigo, del ruso más ruso. No sé si te estoy liando, no es mi intención.

El caso es que me encuentro de repente en otro mundo, como si acabara de llegar de otro mundo del que no sabes por qué te vas, Jeanette. Como si ya estuviera en El Congo, donde nunca he estado, pero que se me aparece como si fuera una región de la mente. Es como si hoy fuera una tarde de domingo de las que hacen un paréntesis en tu otra vida.

Y es que, a veces, abandonar cuesta mucho más que acometer. Aunque uno parezca del presente y otro del pasado. Y no es que tenga mala conciencia, ni buena tampoco, pero sí noto un peso distinto a lo largo de la pernera del pantalón. Y, como no sé rezar, tampoco puedo coger un libro de rezos vuelto del revés para consolarme.

En fin, esto suena a fin, o se parece bastante, pero estoy convencido de que, entre las cuatro paredes de nuestro pequeño mundo, algunos incomparables excompañeros de la 9/97 que lean este post percibirán mucho de lo que digo, y seguramente sentirán con cierta injusticia que ya no estemos totalmente juntos.


Nos queda el intangible, compañeros. Mucha suerte a todos. Va por ustedes.

lunes, 3 de marzo de 2014

Los cuarenta de Diegol

Con él llegaron los trastornos digestivos y las intrigas palaciegas; los amores de alcoba y las enfermedades más graves; los dioses de las agonías y los juegos de azar.

También se ocupó de traerse consigo la apoteosis rutinaria y la embriaguez más lúcida; los sacerdotes sin credo y las letanías sin destinatario; los funerales con hecatombes y el peso del escalafón.

Y yo, hace tiempo, tampoco mucho, me travestí de gordo por fuera y calvo por dentro. Fue sólo un juego de espigado espadachín, un juego de subcabecera sin funciones; una especie de juego de compañeros al estilo Hernández y Sijé.

Y, por eso, aunque él sea más de cohetes y de fairys, hoy le canto las cuarenta en copas. Y lo hago apoyado en su perfil biográfico, consciente de la agonía que persigue a cada nuevo cuarentón.

Por eso no creo equivocarme mucho si digo que Diegol sigue teniendo pesadillas con la aluminosis y el amador de sus manos, con las recalibraciones chilenas y con los intrusos del departamento tres. Y que, si le das a elegir entre hablar en público o morir dignamente, no dudará en suicidarse sin dolor para no tener que elegir.

Tampoco me sentiré herrado, con hache, si digo que cada vez que le nombran el valor razonable recuerda el inspector que fue. Y que cada vez que ejerce de tutor, lo hace con mucho sentido del tumor. Y que cada vez que guarda un secreto a voces, luego se tiene que confesar.

De las religiones en oferta siempre elige la más carnal, porque su adn es idéntico al de don Hilarión, y porque le sube el colesterol a mil cuando enfila un tirachinas a traición.

En lo que a la razón se refiere, su ración preferida es más de culo que de tetas, aunque en tiempos de crisis no le hace ascos a una desconocida milf recién operada.

Solo le imagino tecleando tres uves dobles para deleitarse con entrevistas de trabajo online. Para derramar la ansiedad sobre la consciencia y para ponerle la guinda al pastel de vivir.

Y cuando sueña dormido lo hace con un mundo ancho de caderas y repleto de mentiras piadosas, aunque cada mañana el espejo le escupa a la cara la verdad más oculta de su cruz; la de un tipo anormalmente humano, que ejerce de agente social sin vocación, obligado a disfrazarse de alguien que no se parece mucho a él.

Un tipo paradigma de la ambigüedad deliberada, que le dice a cada uno lo que quiere oír. Que piensa con el pensamiento de todo el mundo. Porque Diegol es un tipo capaz de hacer que parezca oro lo que no es, capaz de barajar para ti el tocomocho y el calambur, capaz de hacerte creer que tu problema es menos grave que su solución, capaz de hacerte creer que es más incapaz que tú, y capaz de mentirte con pasión solo por compasión.

Y es de las personas que no sabe conjugar el verbo negar en primera persona, por eso suele premeditar a solas sus venganzas silenciosas, como los saltos del escalafón. Y por eso renuncia a disertar sobre el peso del vacío, porque es lo que más le pesa.

Si yo te dijera cómo es empezaría por lo que no se ve, pues de su melena de joven solo queda su aversión al casco ciclista y un viejo peine de plástico escondido en un impresentable neceser.

Y ya sea festivo de diario o fiesta de guardar suele planchar la oreja a las 22h de la madrugada, salvo que el pepteam le regale un par de horas de sueño despierto. Y como liberal moderado que dice ser, huye de los extremos más extremos, salvo que le beneficien radicalmente.

La casa de sus sueños no paga IBI y está lejos del Bronx de Sanchinarro; pero tampoco le gustan demasiado las vistas al mar; él prefiere pista de pádel, plasma con hache dé y canal plus sin cuotas, y con piscina de cloro orientada al anillo ciclista de Madrid.

En sus próximos 40 años terminará los episodios de Galdós y seguirá pensando en el Trinche en el que se convertirá; entonces, aunque sepa distinguir babor de estribor, y sotavento de barlovento, seguirá confundiendo las batallas de San Vicente y Trafalgar.

En su nevera se encierra un mundo lleno de sucesos. Un conjunto de tentaciones sin camino de vuelta. Y en su alma lleva escondido un cajón de sorpresas repleto de vida secreta.

De los tres paraísos conocidos por el hombre, el suyo lo coloca siempre en la tierra. Por eso, ni busca parcelas en el cielo, ni intenta solucionar sus problemas a base de promesas incumplidas.

Todavía le quedan dos mil jueves por delante, y otros grandes momentos compartidos por detrás. Y por eso yo lo celebro y le felicito porque, cada vez que me acuerdo de él, hace que mi vida sea más familiar.

Ahora vas y lo metes 'a históricos'. No te gode.

sábado, 1 de febrero de 2014

Camino de día por las noches

Y en la mañana busco la noche, y en la oscuridad, mientras finjo los orgasmos, camino dando círculos, de arriba abajo, de derecha al este, de adentro a mar adentro, y me creo el Marlon Brando del último tango en París, o el Mickey Rourke de las 9 semanas y media. Pero como ni tengo el pelo rubio, ni el sexapil que le ponía a la Basinger, y como ni siquiera soy un buen actor de reparto, dejo mis comunes fantasías escondidas en mi entrepierna, quizá para cuando cumpla de nuevo los 18.

Pero a ratos tengo pesadillas con la tinta invisible con la que escribí aquella vieja nota del pasado, la misma con la que escribía cartas de despedida a bellas mujeres con las que pasaba las noches en blanco, esas noches que nunca acababan al día siguiente. Aquellas noches en las que disfrutaba confundiendo los buenos motivos con los barrios chinos. Noches en las que se juntaban el espacio y el tiempo, pero sin velocidad.

Como cuando soñaba con juntar las coplas y las copas, como cuando pasaba las tardes de invierno soñando con catálogos de carne y hueso. Como cuando me colaba en camas de atrezzo para quitarme la sed, o cuando soñaba con ser el capitán de un desierto en calma, como si fuera el Sabina de los 7 pecados capitales.

O como cuando pedía taxis amarillos de los de NY por el teléfono rojo de Moscú, o como cuando el chaval de la peca trabajaba en telepizza y me traía el secreto de la masa escondido tras un gran guion de una película de amor. Sin final feliz, pero con doble de queso y algo de orégano.

Y entonces a mí me daba por inventarme su título en inglés, pero lo traducía como me salía de los cohones, porque yo entonces no tenía que hacer lo que había que hacer y por eso a ratos conducía hacia el puerto de Santa María. ...i'm coming. ..feliz cumpleaños chaval.

Ahora vas y me preguntas qué coño es esto. No te gode.

SiempreVega

domingo, 5 de enero de 2014

III Fiesta La Venencia Joven

Menos lo que sobraba, todo lo encontré en la fiesta de la venencia del cierre del año 2013. Y todo transcurrió siguiendo el guión previsto; fue como toser y cantar, como una orquesta que tocaba al son que marcaba Pantxo DJ, a veces con canciones que nos abrían el corazón, y otras con canciones que nos cerraban la cabeza.

Y allí encontré una especie de símbolo y de cuate. Y me bebí los litros de alcohol que todavía corren por mis venas. Y me subí al piso más alto de las torres de Kuala Lumpur, o como cohones se diga. Y escuché al fondo del local el sueño profundo de la malagueña a través de los tiempos. Y disfruté de la mezcla de una pareja de piernas con sus guardiles. Y releí el Pip de las pequeñas esperanzas. 

Y sonó con fuerza el Mescalina mi amor. Y se bailó la Jota más autóctona de Cantabria. Y se removieron los Maracos de Machín. Y me cansé viendo el triatlón de los Corrales de Bezana. Y me topé con los cameos de Lation & Balaguer. 

Y con los 8 putos días de oro del Corte Inglés. Y con el Luis Buñuel del Río de la Pila. Y con la reina de la noche de la Venencia del 2012. Y con el Miki Molina del Levante de la calle Palencia. Y con las Murcias de todas las Españas. Y hasta con la fugaz Mela que late.

Hasta otra. Y tú que lo veas, tía.



































sábado, 21 de diciembre de 2013

El último post del 2013

Dramas y caballeros, hace meses que no corto mis pensamientos. Ni siquiera los que crecen en el jardín de rosas de aquella mítica canción.

Hace meses que no me sale la inspiración. Ni siquiera con la espiración de la chica de ayer; es como si se hubieran secado las calles mojadas, o como si los cabellos dorados ahora se parecieran al sol y sombra.

Hace meses que los moros me parecen todos unos simples cristianos. Como los que adoran al futuro balón de plata del año 13.

Hace varias amnesias que no me salen las dudas. Ni si quiera concentrando el oro de mi tiempo en mis vulgares certezas.

Hace meses que no me sale la prosa de tus versos. Ni del jondo del corazón, ni del melón partío.

Hace meses que ya no sale humo de las letras que leo. Será por culpa de las ciencias, o por la flor de las neuronas, o como dice Fito, por culpa de la luna.

Por eso quería escribir mi último post del año como si fuera un swot para la troika, sin fortalezas de vaqueros del oeste, con debilidades escondidas entre sombras, sin oportunidades de oro del corte inglés, y con amenazas de incendios de nieve e inmortalidad.

Porque el que acaba ha sido un año diferente; seguramente tú pienses lo mismo, pero por motivos distintos a los míos. Sólo espero que en tu caso no sea porque te has sumado voluntariamente a la estadística de seres humanos que han medicalizado el sufrimiento cotidiano, ya sabes, por la epidemia con la que se propaga el diagnóstico de la depresión. ¡Qué fuerte, hasta que no me tomo un café y una pastilla por la mañana no soy persona, qué fuerte! Y que lo digas, mujer.

Volviendo a mi post; en mi caso no ha sido un año diferente gracias a la estadística, y eso que me gusta, sobre todo cuando me favorece; tampoco porque el 2013 haya sido justo el siguiente a otro año bisiesto, que me la fuma, ni porque tú hayas conseguido sumar, como yo, otro año más a tu autobiografía, que no me la fuma.

Tampoco encuentro la diferencia respecto a años pasados por el simple hecho de que alguien haya cambiado arbitrariamente de sentido la calle de mi niñez y que, debido a ello, ahora no sepa si subo a Potes o si bajo a Santander.

Y tampoco me parece diferente porque haya conocido a personas que dicen en las redes sociales que aman a la gente en general, pero en cambio nunca le dicen a los ojos 'te quiero' a ninguna persona en particular.

Ni porque yo haya perdido, sin saberlo, varios amigos de mi imaginaria cuenta de Facebook. Me gusta. Comentar.

Ni siquiera porque ya tenga claro, por fin, que los artistas muertos venden más que los vivos. Y no hablo ni de vinilos ni de compás, hablo del arco iris que se ve al abrir la puerta de atrás. Todavía no es demasiado tarde, Lapido.

Creo que la razón es que este año he descubierto que hay algo más poderoso que la lógica, más divertido incluso que la interpretación diaria de la realidad, más satisfactorio que un ronmiel mezclado con la hora menos de las Islas Canarias, y más orientado al norte que un árbol con millones de ramas que apuntan sinsentido a todas las direcciones.

Pero ahora no recuerdo lo que es, y sólo sé que gracias a este potente y simbólico cambio este año no tengo grandes penas que echar de menos, salvo la de la comida más importante del día y, como diría Fesser, ésta es una noticia francamente. Muy grande Guillermo. Vuelve. Pero no vayas a 'qué tiempo tan feliz', por amor de 2.

Quizá mi olvido sea cosa de mi tendencia natural a evitar cualquier juicio extremo o a cualquier intromisión en lo ajeno, una maravillosa costumbre con la que siempre me congratulo, porque actúa siempre en defensa propia y, sobre todo, porque me evita tener que interesarme por los problemas de la gente sin problemas.

Espera, ya recuerdo lo que era....... era por la cirrosis, o por la sobredosis, o porque mi ca, ca, ca, cabeza da vueltas persiguiéndote......o porque ya es demasiado tarde para comprender....vaya, el Vega de nuevo. Tendremos cien años y no aprenderemos. El año que viene pondré más atención. El ciento uno.

Felisa me muero y próspero 2014, y que pases un buen Feliciano+Nadal.

SiempreVega. Eso no cambia.