sábado, 12 de mayo de 2012

Tres años sin el Vega

Aquí vuelvo, fiel a mi cita más anual. Aunque esta vez es algo diferente.

Porque mi primera intención fue escribir otra carta de recuerdo al Vega utilizando algunas de mis palabras de colores.

Pero al final preferí utilizar mi incolora paleta de blanco y negro, para mostrar su memoria con reflejos de vida y vuelta, repleta de penas con pan, de abeles devorando caines, con sombras grises en color.

Porque también he de confesar que no sé cuántas de sus canciones habré escuchado en el último año. Seguramente menos que el año anterior. Y no es que haya aprendido a vivir lejos del sitio de mi recreo, sin el eco de sus infinitos campos. Y tampoco es que me haya mudado de planeta musical.

Quizá sea porque ya no veo su muerte con dolor; o porque ya no tengo el duelo metido en el cuerpo......es más, al contrario, puede que ahora empiece a entender lo que significa tener un ojo abierto y el otro en paz.

Puede que ahora me pierda entre palabras que no quiero escribir. Puede que ahora experimente una sensación que se parece bastante al placer. Pero no a un placer de colores. Sino a un placer de seda y hierro.

Es una especie de placer completo e incompleto, similar al que se siente al contratar sexo sin amor, similar al que le provocan los celos al enamorado, similar al que siente el ejecutor de un crimen pasional.

Y aunque también me gustaría seguir vegando por nuevas canciones, me consuelo imaginando a Antonio durmiendo en la nada eterna, despertándose cada día en una vida mejor, rodeado de interminables cabos sueltos y de una música celestial de fondo.

Imagino al Vega apegándose con fuerza a su nueva forma de vida, haciendo de la indisciplina su religión; sin moverse del sitio en el que se detuvieron sus pensamientos y sus recuerdos, y experimentando una vieja felicidad que nunca se acaba.

Imagino a ese Antonio de tantas canciones, sin necesidad de revivir pesadillas con su particular monstruo detrás, olvidando al fugitivo que se rodeaba de anónimos veguistas de carne y hueso.

Vega era un hombre de talento superior, que encontraba en la vida aquello que menos sentido tenía, el ansiado fruto de la relatividad, y que era capaz de expresarlo a través de su música, con una sensibilidad que nos provocaba un vaivén de emociones difícil de olvidar.

La muerte lo visitó el 12 de mayo de 2009 y, tres años después, sigue existiendo para nosotros una única 'forma de parar el tiempo', y gracias a esas canciones yo siempre encuentro la excusa perfecta para hacer que mi ca, ca, ca, cabeza siga dando vueltas persiguiéndote.


SiempreVega

miércoles, 9 de mayo de 2012

Con mucho gusto


66.    Me gustan los rituales que hacen más llevaderos los momentos delicados

67.    Me gusta la abismal diferencia entre consumir y consumar

68.    Me gustan las mujeres que se esfuerzan por gustar

69.    Me gusta utilizar la memoria para imaginar el futuro

70.    No me gusta contar las cosas que me gustan y que no me gustan

Por lo tanto, FIN

lunes, 7 de mayo de 2012

Con mucho gusto


61.    Me gusta cuando el mar mece mis ideas

62.    Me gusta la víspera del día después

63.    Me gusta distinguir la voz del Vega entre otras mil

64.    Me gusta que el que enseña aprenda la mejor lección

65.    No me gusta que el aprendiz aprenda nada

sábado, 5 de mayo de 2012

Con mucho gusto


56.    Me gusta pensar en el significado oculto del 'poropopó poropopero'

57.    Me gusta que el ibérico Don Juan se convierta en la reinona Juana 'la loca'

58.    No me gusta que la hora de la verdad llegue siempre a destiempo

59.    No me gusta la compasión cuando ya no queda pasión

60.    Me gusta contar las baldosas al andar, Vega

jueves, 3 de mayo de 2012

Con mucho gusto


51.    No me gusta esperar los trenes que siempre llegan tarde

52.    Me gusta mezclar el agua bendita con güisqui del malo

53.    Me gustan los bares con sabor a antro

54.    Me gustan las mentiras que valen la pena

55.    Me gustan los fractales de Josele

miércoles, 2 de mayo de 2012

Con mucho gusto


46.    No me gusta oír eso tan cursi que llaman el complejo de Peter Pan

47.    Me gustan las canciones que mejoran el mundo

48.    Me gusta acostarme cuando tú te levantas

49.    Me gusta que se me levante cuando quiero acostarme contigo

50.    Me gusta anotar las cosas para no tener que recordarlas

lunes, 30 de abril de 2012

Con mucho gusto


41.    No me gusta cuando los mejores jueces no se ponen de acuerdo

42.    Me gusta envejecer con unos y rejuvenecer con otros

43.    Me gustan más las tangas que los tangos

44.    Me gustan las canciones que nacen de la infelicidad

45.    Me gustan las canciones de Sabina que sabes que son de Sabina nada más escucharlas

sábado, 28 de abril de 2012

Con mucho gusto

36.    No me gusta que te gusten las teorías de la conspiración

37.    Me gusta que cada uno haga lo que le salga de los reales alcázares

38.    No me gustan los que malgastan su dinero en lugar de invertirlo en alcohol del malo y en mujeres que estén buenas

39.    Me gusta que la OCU recomiende comparar las ofertas de las funerarias

40. Me gusta el beso de la primera cita

jueves, 26 de abril de 2012

Con mucho gusto

31.    Me gusta que no te gusten mis gustos

32.    Me gusta cuando algo es aproximadamente verdadero

33.    No me gusta la parte de una cosa indivisible

34.    Me gusta que el sujeto concuerde con el verbo, salvo las maravillosas veces en que no concuerda

35.    Me gustan las comedias serias, en las que aparecen imaginarios padres de familia desolados

miércoles, 25 de abril de 2012

Mis cardinales (17)

Puede que Leonor Watling sea una mujer dotada de innumerables talentos y múltiples personalidades. Puede que yo sea su quijotesco amante. O puede que sea solo un ávido entusiasta. O un mero turista de la música.

El caso es que esta canción de Marlango, por fin en español, te pone a los pies de los terribles instrumentos de la artillería pesada femenina. Y eso que la letra no dice nada, pero lo insinúa todo.

Que la disfrutes. Y a la canción, también.

Marlango. 'Dame la razón'. 2012.