jueves, 28 de abril de 2011

Áspero mundo

Mourinho es a Guardiola lo que Lucifer a Dios. Quiere decirse que Mourinho es el segundo por antonomasia, signifique lo que signifique antonomasia. Por eso mismo, cada vez que pierde un partido, incluso cada vez que lo gana, vuelve a gritar non serviam, no serviré, en la rueda de prensa consiguiente. No serviré, no me humillaré, no me adaptaré al modelo de juego limpio dominante.

¿Hay otro modo de ser el primero cuando te ha tocado ser el segundo? Así como para llenar una hora es preciso vaciar cada uno de sus minutos, para alcanzar el éxito (un éxito no convencional) conviene acumular con avaricia los fracasos. Mourinho se equivocó empatando con el Madrid la semana pasada y ha vuelto a equivocarse ayer. A ver si rectifica y pierde el próximo. No se puede llenar el depósito del coche sin vaciar la cartera ni celebrar un funeral sin lamentar una desgracia. Para crear el mundo fueron necesarias dosis formidables de poder y cantidades imponentes de oligofrenia.

El mundo, como el fútbol, es una mezcla alucinante de autoridad e inconsciencia. Un equipo de fútbol no es la Telefónica ni Iberia. La gente no espera en Gran Vía la llegada de César Alierta ni sus directores generales se levantan a Shakira. El fútbol tiene (aunque no para mí, que soy un deficiente) el gen del arte. En el fútbol, como en la música, no se elige el lugar del éxito: te lo proporciona el azar.

Si te ha tocado ser Salieri en vez de Mozart (o Mourinho en vez de Guardiola), no tienes más remedio que cultivar una belleza áspera, rencorosa, una belleza fea. Un Mourinho amable sería tan odioso como un Luzbel beato. Mourinho debería construir un segundo capaz de convertirse en un primero alternativo. En cuanto a Guardiola, parece que se va, por aburrimiento sin duda, es decir, por las mismas razones por las que Dios abandonó a su suerte a este áspero mundo.

(Juan José Millás, El País, 22-IV-2011)

miércoles, 27 de abril de 2011

Y papá se puso encima de mamá otra vez

Dan ganas de escribir una crónica del partido en plan sucesos, pero con un toque ejemplificador. Como si fuera una historia de culpas y redenciones. Como si fuera una novela de pudores en las que no tuvieran importancia ni los lugares geográficos, ni los ambientes, ni los paisajes, sino sólo los estados de ánimo. Como el mío de ahora mismo, una especie de eternidad razonable.

Y como la historia la escribo yo, pues me guardo en el subconsciente un sitio especial para el puto amo. El del campo. Para Leo Messi. Porque hoy ha vuelto a dejar claro quién es el mejor. Sin posibles comparaciones y osadías. Sin adulterios convencionales. Sin malentendidos. Sin sambenitos. Sin mesuras. Sin coartadas.

Y con una estética difícil de abandonar. De las que te gusta saborear como si fuera un licor de vida. Como si fuera una tregua a vida o muerte. Pero ahora me contento con celebrar la victoria sacando a pasear al patán que llevo dentro.

Grande Leo. Grande. Ya está a remojo el Balón de Oro 2011.




viernes, 15 de abril de 2011

Señorita

Christina Rosenvinge ha regrabado ‘Señorita’, un tema incluido originalmente en el disco de 1992 “Que me parta un rayo”, grabado bajo el nombre de Christina y Los Subterráneos.

Dicen que ha sido Hotmail quien la propuso la idea de refrescar el pasado; al menos a mí así es como me ha llegado esta noticia, directamente a mi estimada bandeja de entrada.

En mi opinión, ha sido un lujo innecesario. No digo yo que la señorita original sea una obra maestra. Tampoco digo que no haya soñado alguna vez con ella. Con la rubia. Ni siquiera que Christina no tenga derecho a destrozar su propia canción 20 años después. Cada uno sobrevive de lo que puede.

Y tampoco es que escuchar esta versión me haya roto un viejo sueño, ni por eso mismo voy ahora a encadenar silogismos hasta que te convenza de que tengo razón.

El caso es que, si te van las decepciones anticipadas, puedes darle al play. Si no, cómprate unos zapatos nuevos con las suelas gastadas y sal corriendo por la puerta grande de atrás.



miércoles, 6 de abril de 2011

Siguiente parada: Chamartín



Correspondencia con semis de champions y cercanías de copa.