jueves, 31 de marzo de 2011

Su día libre



No. No es una recomendación. Es una imposición.

Es una canción, sí, pero no es una canción cualquiera. Es un tema para cobardes. De esos que se mueren varias veces al día. Los valientes de una sola vida quedan exentos por esta vez.

Si me haces caso y la escuchas a solas, la eternidad te pasará muy lentamente. Te parecerá que la vida no vale para nada, salvo para escucharla de nuevo. O te parecerá que la música va en una dirección mientras tu vida toma otra distinta.

Te parecerá que tu casa no tiene exteriores, y tan solo lucirán los interiores de tu personalidad.

Te confesarás contigo mismo y sólo mirarás a los demás con el blanco de los ojos.

Si me apuntaras con una pistola te diría que es mi favorita de Quique, pero como eso es un tema personal, lo guardo para mí solo.

Te dejo que la escuches para que 'entres en los sueños de alguien'.

GrandeQuique

domingo, 27 de marzo de 2011

Hombres Gé

Eran otros tiempos.

Entonces si te llamabas hombre no podías apellidarte , y permanecer en su coro podía llegar a significar una deshonra. Era como dudar de la hombría de uno, y entonces un macho debía definirse desde el principio y, por lo menos, hasta el final.

Entonces el socialismo era incluso obrero y, sobre todo, español.

Entonces los armarios estaban repletos de maricones, pero sin la gallardía suficiente para subirse a la carroza.

Entonces solía salir el sol a la hora de acostarse.

Entonces preferíamos reírnos de todo a llorar por nada.

Entonces preferíamos la música a la letra.

Entonces nuestras agendas de teléfonos eran servilletas de papel con promesas de amor que nadie quería cumplir.

Entonces la culpa siempre era tuya.

Entonces el verbo necesitar nunca nos sorprendía despiertos.

Entonces nadie dudaba en serio de la existencia Dios.

Si crees que no tengo razón ‘me iré por donde vine’, pero volver a reunirnos 20 años después en concierto era sólo cuestión de tiempo.

Y fue como entonces.

Y David Summers puso a la peña de pie. Con su voz de tiple.

Y nos repartimos abrazos impares. Ellas a ellos. Menos a uno.

Y sacamos la imaginación contra la gris manía.

Y nos repartimos las tareas comunes: Unas con cola zero y otros con mucho güisqui.

Y nos metimos las normas dentro del bolsillo.

Y quisimos hacer lo que no se debe.

Y hasta se celebró el cuarto divorcio de los que se casaron de blanco.

Y disfrutamos casi tanto como en el siglo pasado.

Pero sin pantalones de campana. Y sin gafas de pasta. Y sin regla de tres. Y sin echar de menos la falsa erección matutina.

Por eso nos fuimos al Penta, juntos en expedición. Y casi ningún amigo se echó atrás.

¿He dicho ‘atrás’ otra vez? Pues eso, uno, dos y tres, y contando las baldosas al andar.

Porque el Vega también estuvo. Tan callando.

Y yo me cuadré ante el mural del fondo. El de Santa Teresa.

Y entonamos 'el generacional' a la hora del cierre.

El único no invitado que faltó a la cita fue el doble del enano de la Orquesta Mondragón. Pero nadie le echó de menos. Hasta la hora de pagar a escote la juerga.

Hasta otra, compañeros.
SiempreVega


















jueves, 24 de marzo de 2011

Plazuela de Antonio Vega



Mañana la primera caerá por el Vega. En la Plazuela o cerca de ella.

Y eso que yo huyo por sistema del lenguaje antisistema que suelen utilizar los músicos, pero nunca dejo de intentar disfrutar de una buena canción. Porque la vida sin música sigue siendo un tremendo error. Aléjate un poco de tu personaje más odiado y lo verás.

Los ricos, cuando ya son ricos, siempre se encariñan por el lugar donde antes habían sido pobres. Será porque así se hace más visible su cambio y su nueva posición. Eso es lo que decía Daniel, el Mochuelo.

Los cuarentones, cuando ya somos cuarentones, siempre nos encariñamos con los lugares donde antes habíamos sido veinteañeros. Será porque así se hace más invisible nuestro cambio y nuestro pelo entrecano. Eso es lo que digo yo.

SiempreVega.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La previa de Hombres Gé

Esta semana no es especialmente santa. Tampoco es oficialmente de carnaval. Ni víspera del día después. Y ni siquiera celebramos ninguna resaca por anticipado.

Así todo creo que ha llegado el momento justo de intentar componer una nueva versión de la vida cotidiana.

Para empezar pongamos nuestras dudas en común y acordemos una nueva fe. Un nuevo desorden mundial. Una especie de caos de la razón.

El día elegido es el viernes 25 por la tarde noche. La hora, a partir de las 19:00 en primera convocatoria, y a partir de las 19:01 en segunda y siguientes.

Para conseguir el objetivo necesitaremos toallas limpias y agua caliente. También necesitaremos recurrir a los sueños si se apunta gente sin imaginación. Aunque, como llega el Toy con el maná bajo el brazo, creo que podremos dejar los sueños para el final.

Yo necesitaré un buen cepillo para borrar la raya en medio de los que quieran poner pegas, y prometo ocuparme personalmente de encontrar las mejores pelucas para tapar las cabezas pelonas.

Buscaré para denominarnos un concepto híbrido en el que nadie se sienta discriminado. Novela lírica, por ejemplo. O poema en prosa.

Una vez numerados del uno al nueve, Navalón puede empezar la función contando las peripecias vividas en Ciempozuelos en los últimos meses. Las ‘acabadas’ pueden empezar por el principio. Los de cuarenta que den siempre un paso al frente y dos atrás.

Principiantes no creo que vaya ninguno, así que nos podemos saltar las derivaciones epistolares.

La semana siguiente me ocuparé de narrar en alto el escalafón definitivo; sólo prometo poner para ello mis cinco sentidos, mi escaso criterio y mi nula voluntad.

Y si me respeta el hipo, también haré la contracrónica hermética oficial. Aunque no me responsabilizo si alguien sale en ella con el rostro torcido.

Estamos de vuelta.