sábado, 15 de enero de 2011

Como llovido del cielo

Pablo Guerrero es más poeta que cantautor. Es el clásico domador de palabras. Los hay que no le tragan por su forma de ser. Los hay que apartan el grano de la paja y disfrutan de sus textos y de sus canciones. Yo, como te imaginas, hago lo mismo que tú.

Pero no era de Pablo Guerrero de quien quería hablar. Sino del Vega. De Antonio Vega. Justo unas horas después de confesar que, para mi desgracia, nada de su obra me podía sorprender ya. Pues mira tú. Por hablar.

Y no hay truco, porque la voz del Vega es algo que la tecnología no puede imitar y, mucho menos, rivalizar con ella. Yo sería capaz de identificarla hasta metida en un coro de Sabandeños cantando bajo el agua.

Por eso hoy toca volver a pisar el cielo desde el suelo. Para disfrutar de este coro tan celestial.

SiempreVega


1 comentario:

Ro dijo...

Qué colaboración más curiosa. Inconfundible Vega. Es abrir la boca (con o sin dientes) y encenderse una luz.
SiempreVega.